Desde los comienzos del mundo y tras la caida en el pecado de nuestros primeros padres Adàn y Eva, Dios rico en misericordia da al hombre la esperanza de salvaciòn con unas palabras cargadas de significado conocidas como el protoevangelio, precisamente por ser el primer anuncio de la buena nueva: “Enemistad pondrè entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje; èl te pisarà la cabeza mientras acechas tù su calcañar” (Gn.3,15). El linaje de la mujer que obtendrà la victoria sobre satanàs es Jesucristo, en donde se reconoce como la mujer a Marìa, su madre. Este pasaje nos muestra la elecciòn de Marìa muchìsimo tiempo antes de que ella naciera.
El plan de salvaciòn arranca y hunde sus raìces en la historia de la humanidad precisamente en estos momentos, y llega a su plenitud con el fiat de Marìa en el pequeño y desconocido pueblo de Nazaret, donde la doncella recibe la visita del àngel Gabriel que le anuncia su maternidad divina, no por contacto con varòn sino por el poder del Altìsimo que la cubrirà con su sombra (Lc.1,26-38).
El privilegio de ser la madre de Jesùs le obtiene de Dios innumerables prerrogativas que ninguna otra criatura ha alcanzado ni alcanzarà jamàs.
A lo largo del tiempo, el Espíritu Santo, siendo el que guia y conduce a la Iglesia hacia la verdad completa, ha suscitado la reflexiòn en torno a Marìa, la Madre del Salvador; ha conducido a la definiciòn de ciertos dogmas que enriquecen nuestro conocimiento de ella; y tambièn ha llevado a los fieles a experiencias personales con la Reina del cielo.
Este trabajo intenta, de manera breve y sencilla, ofrecer en este mes un bosquejo de la grandeza de la humilde esclava del Señor.
Mayo es el mes que la Iglesia celebra a Marìa y de manera especial, se acostumbra hacer el rosario todos los dìas y que los niños le ofrezcan flores a nuestra Madre Santìsima. En este mes tambièn nos encontramos con dos hermosas advocaciones: La Virgen de Fàtima el dìa 13 y el de Marìa Auxiliadora el dìa 24.
A ella nos encomendamos y le rogamos por todos nuestros esfuerzos de tal manera que por su mediación el Padre bendiga con abundantes frutos lo poco que le entregamos: MARIA AUXILIADORA, ROGAD POR NOSOTROS.
EL NOMBRE DE MARIA.
El nombre de Marìa se encuentra por primera vez en el libro del Exodo, donde se dice que la hermana de Moisès se llamaba Marìa. En Egipto, que es el país donde primero empieza a emplearse, el nombre de Marìa significa “La hija preferida de Dios”, `porque la palabra MAR significa la hija preferida, y IA es la abreviatura de IAHVEH, o sea de Dios. En otros idiomas de oriente, el nombre de Marìa significa: Señora, Hermosa, Mar, etc. . .Para los israelitas este nombre era sumamente agradable por haber sido el nombre de la hermana del gran patriarca Moisès y por el significado tan hermoso de esta palabra: la Hija preferida de Dios. Por eso muchas mujeres lo llevaban antiguamente, hasta el punto de que las mujeres que estaban junto a la cruz se llamaban asi: Marìa Salomè, Marìa de Cleofàs, y Marìa Magdalena. Aùn hoy dìa el nombre de Marìa es uno de los más populares en el mundo y en occidente millones de mujeres llevan este bello nombre.
EL SERMON MAS CELEBRE DE SAN BERNARDO ACERCA DE LA VIRGEN MARIA
“Si se levanta la tempestad de las tentaciones, si caes en el escollo de las tristezas, eleva tus ojos a la Estrella de la Mar: invoca a Marìa!
Si te golpean las olas de la soberbia, de la maledicencia, de la envidia, mira a la estrella, invoca a Marìa!
Si la còlera, la avaricia, la sensualidad de tus sentidos quieren hundir la barca de tu espíritu, que tus ojos vayan a esa estrella: invoca a Marìa!
Si ante el recuerdo desconsolador de tus muchos pecados y de la severidad de Dios, te sientes ir hacia el abismo del desaliento o de la desesperación, lànzale una mirada a la estrella, e invoca a la Madre de Dios.
En medio de tus peligros, de tus angustias, de tus dudas, piensa en Marìa, invoca a Marìa!
El pensar en ella y el invocarla, sean dos cosas que no se aparten nunca ni de tu corazón ni de tus labios.
Y para estar más seguro de su protecciòn no te olvides de imitar sus ejemplos. Siguièndola no te pierdes en el camino! Imploràndola no te desesperaràs! Pensando en Ella no te descarriaràs!
Si Ella te tiene de la mano no te puedes hundir. Bajo su manto nada hay que temer. Bajo su guìa no habrà cansancio, y con su favor llegaràs felizmente al Puerto de la Patria Celestial! Amèn.
LO QUE DICE SAN JUAN BOSCO DE LA VIRGEN MARIA
Sabiendo que la Madre de Dios os ama tanto, escuchad con atención lo que os voy a decir: “Si queremos gracias y favores recurramos a Marìa, recemos a Marìa, pero para que Ella interceda por nosotros es necesario demostrarle nuestra verdadera devociòn en tres cosas:
La primera es EVITAR A TODA COSTA EL PECADO Y PROCURAR MANTENERLO SIEMPRE ALEJADO DE NOSOTROS. Nada hay que nos pueda hacer màs daño y que disguste más a nuestra Señora y a su Santìsimo Hijo, que el pecado. Habìa un joven que ofrecìa a la Virgen, oraciones, obras buenas y limosnas, pero no se apartaba de ciertos pecados. Y una noche vio en su sueño que la Virgen Santìsima se le aparecìa y le presentaba una bandeja con las más bellas y atrayentes frutas: manzanas, uvas, peras, etc., pero todas cubiertas con el sucio trapo con el que habìa limpiado las llagas un enfermo. La Virgen decìa: “Recibe las frutas y come”. Pero el joven le contestò: “Señora las frutas son muy hermosas, pero el trapo con que están cubiertas es tan asqueroso, que no me atrevo a recibir esas frutas porque me vomitarìa”. Entonces la Reina del cielo le respondiò: “Asì son las ofrendas y oraciones que tù me ofreces, muy bellas y atrayentes, pero vienen todas cubiertas con un trapo horrible: esos pecados que sigues cometiendo y que no quieres dejar de cometer”. Al dìa siguiente el joven se despertò muy preocupado por este sueño, pero desde ese mismo dìa dejò las ocasiones de pecar y abandonò definitivamente esos pecados que tan antipàtica hacìan su vida ante Nuestro Señor.
La segunda condiciòn para que nuestra devociòn a la Virgen sea verdadera es IMITARLA EN SUS VIRTUDES, especialmente en su gran caridad y en su gran pureza. Una devociòn a Marìa que no consiga un mejoramiento en nuestra vida no es verdadera devociòn. Si rezamos a la Virgen y seguimos en nuestros pecados como antes, puede ser que nuestra devociòn sea falsa. El verdadero devoto de nuestra Señora la imita a Ella en su amor al pròjimo. “Marìa, dice la Biblia: fue corriendo a ayudar a Isabel”. Fue corriendo porque los favores hay que hacerlos pronto sin hacerse de rogar. Las personas más devotas de Marìa son siempre las que tratan con más caridad y generosidad a los demàs.
Y hay una tercera condiciòn para que nuestra devociòn a la Reina Celestial sea verdadera: DEMOSTRARLE CON ACCIONES EXTERNAS, PEQUEÑAS PERO FRECUENTES, EL GRAN AMOR QUE LE TENEMOS. La genuina devociòn a la Virgen es prendediza, es contagiosa. . ..
Y termino con un consejo que es un secreto para obtener èxito: cuando necesitèis alguna gracia decid muchas veces “MARIA AUXILIADORA ROGAD POR NOSOTROS”. Decidlo cuando vais por la calle, cuando subìs las escaleras o estàis en el patio. Decidlo en la clase, en el dormitorio, por la mañana, por la noche, siempre”.
LA VIRGEN DE FATIMA
El 13 de mayo de 1917, tres niños pobres, Jacinta, Francisco y Lucìa pastoreaban sus ovejas en un campo llamado Cova de Irìa en el pueblo de Fàtima, Portugal.
A mediodìa se reunieron para rezar el rosario (ellos tenìan dos cualidades que los hacìan muy agradables a Dios: rezaban mucho a la Virgen y ayudaban mucho a los pobres), y estando rezando, vieron que sobre el àrbol cercano aparecìa una Señora muy bella, vestida de blanco, con las manos juntas, y una camàndula en sus brazos.
Los invitò a que fueran a ese sitio a rezarle el dìa 13 de cada mes, hasta octubre. Y los felicitò por rezar. Por seis meses se les apareciò el dìa 13. nadie les creìa y las autoridades los echaron a la càrcel creyèndolos mentirosos. Pero los niños, aunque recibìan graves amenazas, no dejaban de decir que era la Santìsima Virgen.
Un dìa Ella les mostrò el infierno abierto y muchas almas que caen allì y les dijo: “Muchas almas se condenan porque no hay quienes recen y hagan sacrificios por ellas”. Desde ese dìa los tres niños se volvieron mucho más santos y se dedicaron a rezar y hacer sacrificios por los pecadores.
La Virgen les anunciò que si no cambia la gente su mala vida, vendràn grandes castigos al mundo, pero que si se le reza a Ella con toda devociòn, Rusia se convertirà.
El dìa 13 de octubre de 1917 fue la ùltima aparición. Nuestra Señora habìa anunciado que ese dìa harìa un gran milagro.
Llegaron más de 100000 personas. Lloviò desde las 6 de la mañana. Todos estaban empapados, pero seguían rezando.
A mediodìa llegaron los tres niños. Apareciò el sol y en un momento las ropas de todas las gentes estaban totalmente secas después de varias horas de fuerte aguacero.
Enseguida Lucìa dijo: “Miren al cielo” –y todos vieron que el sol se venìa dando volteretas hacia la tierra. Todos gritaban y pedìan perdòn de sus pecados.- Entonces el sol volvió a dar vueltas hacia arriba y quedò quieto. Todos vieron esto.
Enseguida empezaron los gritos. Uno decìa: “Gracias Señor, ahora veo”. Era un ciego curado. Otro gritaba “Virgencita linda: ya puedo andar”. Era un paralìtico sanado. Otro exclamaba: “Era sordo y ahora oigo”, y miles de pecadores dejaron su mala vida y empezaron una vida santa.
Millones de personas van a Fàtima a rezar a la Virgen. La estatua de Nuestra Señora del Rosario de Fàtima està en más de 30000 templos del mundo. Y ella recuerda a todos sus hijos lo que vino a pedir en Fàtima: “Ofrecer oraciones y sacrificios por los pecadores, y dejar nuestros pecados que tanto disgustan a Nuestro Señor”.
MARIA AUXILIADORA
El 9 de junio de 1868, se consagrò en Turìn, Italia, la Basìlica de Marìa Auxiliadora. La historia de esta Basìlica es una cadena de favores de la Madre de Dios. Su constructor fue San Juan Bosco, humilde campesino, nacido el 16 de agosto de 1815, de padres muy pobres. A los tres años quedò huèrfano de padre. Para poder i r al colegio tuvo que andar de casa en casa pidiendo limosna. La Santìsima Virgen se le habìa aparecido en sueños mandàndole que adquiriera “ciencia y paciencia”, porque Dios lo destinaba para educar a muchos niños pobres. Por eso se dedicò al estudio, aunque ello le costara grandes sacrificios. En el seminario tenìa que hacer de zapatero, sastre y peluquero, para poder conseguir los libros y la ropa que necesitaba y una vez ordenado sacerdote se dedicò a recoger centenares de niños pobres y educarlos gratuitamente en sus escuelas de artes y oficios. Nuevamente se le apareciò la Santìsima Virgen y le pidió que le construyera un gran templo y que la invocara con el tìtulo de Auxiliadora de los Cristianos. Empezó la obra del templo con sus tres monedas de veinte centavos cada una. Pero fueron tantos y tan grandes milagros que Marìa Auxiliadora empezó a hacer a favor de sus devotos, que en solo 4 años estuvo terminada la gran Basìlica. El santo solìa repetir: “cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santìsima Virgen”. Desde aquel santuario empezó a extenderse por el mundo la devociòn a la Madre de Dios bajo el tìtulo de Auxiliadora de los Cristianos, y son tantos los favores que Nuestra Señora ha venido concediendo a quienes la invocan con ese tìtulo, que esta devociòn ha llegado a ser actualmente una de las más populares en el mundo.
Los padres Salesianos y las Hermanas Salesianas o Hijas de Marìa Auxiliadora propagan esta devociòn, y los favores que la gente recibe son tantos y tan variados, que en verdad se cumple la profecìa que hizo San Juan Bosco: “PROPAGAD LA DEVOCION A MARIA AUXILIADORA Y VEREIS LO QUE SON MILAGROS”.
ORACIONES MARIANAS
EL AVEMARIA.
Esta oraciòn en su forma inicial, fue una de las primeras en usarse en la Iglesia y, en su forma completa, una de las ùltimas; iniciada en la liturgia oriental hacia el siglo V, fue conformada finalmente en el siglo XV y terminada en el XVI.
Dios te salve, Marìa, llena eres de gracia.
El Señor es contigo. (Lc.1,28)
Bendita tù eres entre las mujeres,
Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesùs. (Lc.1,42)
Santa Marìa,
Madre de Dios,
Ruega por nosotros, pecadores,
Ahora y en la hora de nuestra muerte. Amèn.
EL MAGNIFICAT
El Magnificat es la obra maestra de Marìa. Es una oraciòn que los catòlicos han amado y usado a lo largo de los siglos.
El tìtulo proviene de la primera palabra de su traducción al latìn y que significa “magnifica” o “proclama la grandeza”.
El Magnificat està lleno de referencias al Antiguo Testamento (las ùnicas Escrituras en los tiempos de Marìa), especialmente a los Salmos, que formaban el libro de oraciones de los Pobres del Señor. De hecho, podemos decir que el cántico de Marìa es el “Salmo cristiano”, por excelencia.
Mi alma glorifica al Señor
Y mi espìritu se llena de jùbilo en Dios, mi salvador,
Porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.
Desde ahora me llamaràn dichosa todas las generaciones,
Porque ha hecho en mì grandes cosas el que todo lo puede.
Santo es su nombre.
Y su misericordia llega de generación en generaciòn
A los que lo temen.
Ha hecho sentir el poder de su brazo:
Dispersò a los de corazón altanero,
Destronò a los potentados
Y exaltò a los humildes.
A los hambrientos los colmò de bienes
Y a los ricos los despidiò sin nada.
Acordàndose de su misericordia,
Vino en ayuda de Israel, su siervo,
Como lo habìa prometido a nuestros padres,
A Abraham y a su descendencia
Para siempre.
BAJO TU AMPARO.
Es la oraciòn mariana más antigua. Es una sùplica breve dirigida a Marìa, que se conoce como el Sub Tuum por las primeras dos palabras de su traducción al latìn. Por lo general, en español le llamamos “Bajo tu amparo”
Su letra fue el resultado de tiempos de necesidad e infortunio. Cuando los cristianos la utilizaron por primera vez, en el siglo III, los “peligros” a los que hace menciòn constituìan una realidad àspera para quienes pronunciaban esas palabras –peligros que significaban una feroz persecución y una muerte terrible-.
Bajo tu amparo nos acogemos,
Santa Madre de Dios.
No desprecies las sùplicas
Que te dirigimos en nuestras necesidades;
Antes bien lìbranos de todos los peligros
Oh Virgen gloriosa y bendita-
LA SALVE.
(En latìn, Salve Regina) es una de las oraciones de nuestra Señora más conocidas, debido a su devoto y tierno lenguaje. Se desconoce el autor de esta apreciada oraciòn, que data del siglo XI.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia.
Vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A ti clamamos los desterrados hijos de Eva.
A ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de làgrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra: vuelve a nosotros esos
Tus ojos misericordiosos; y después de este destierro
Muèstranos a Jesùs, fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen Marìa!
EL ANGELUS.
Surge hacia el siglo XIII y en el XVI adquiere su forma definitiva.
V. El àngel del Señor anunciò a Marìa.
R. Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Dios te salve, Marìa . . .
V. He aquì la esclava del Señor.
R. Hàgase en mì según tu palabra.
Dios te salve, Marìa . . .
V. El Verbo se hizo carne
R. Y habitò entre nosotros.
Dios te salve, Marìa . . .
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amèn.
OREMOS: Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que hemos conocido por el anuncio del àngel la Encarnaciòn de tu Hijo, para que lleguemos, por su pasiòn y su cruz, a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor. Amèn.
EL ROSARIO.
La oraciòn más difundida y más recomendada por los Sumos Pontìfices es el Santo Rosario. Su origen y esstructura se remonta a las 150 Avemarìas que los fieles decìan a imitación de los 150 salmos que los monjes y clèrigos recitaban en el Oficio divino. Más tarde Santo Domingo de Guzmàn, por especial revelaciòn –en el siglo XIII-, le dio un notable impulso y difusión. Desde entonces la Iglesia no ha dejado de recomendarlo encarecidamente a todos sus hijos.